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La maldición de Béla Guttmann es la historia más fascinante del fútbol europeo. Cuando el entrenador húngaro ganó la segunda Copa de Europa consecutiva con el Benfica en 1962, pidió un aumento de sueldo que el club rechazó. Guttmann se marchó pronunciando una frase que persigue al club desde entonces: «Ni en cien años volverá el Benfica a ser campeón de Europa». Han pasado más de sesenta y el Benfica no ha vuelto a ganar la Champions. Ocho finales perdidas desde entonces. La maldición sigue viva.
Los dos títulos de Champions League del Benfica llegaron en 1961 y 1962, en los años dorados del fútbol portugués. Eusébio, la Pantera Negra, lideraba un equipo que dominó Europa durante un breve período antes de que la maldición comenzara a surtir efecto.
En este análisis recorro los títulos del Benfica, la figura de Eusébio y la historia de una maldición que se ha convertido en leyenda del fútbol.
Los Títulos de 1961 y 1962
La Copa de Europa de 1961 llegó al Benfica de manera sorprendente. El Real Madrid había ganado las cinco primeras ediciones y parecía imbatible. El Benfica eliminó al Barcelona en cuartos y se encontró con el Madrid en la final de Berna. El partido terminó 3-2 para los portugueses, rompiendo la hegemonía española y anunciando una nueva era.
Aguas y Coluna fueron los héroes de aquella final. El Benfica jugó con una intensidad que el Madrid no esperaba, aprovechando los errores defensivos de un equipo que empezaba a envejecer. Di Stéfano y Puskás ya no tenían la misma explosividad de años anteriores, y el Benfica lo aprovechó.
La plantilla de 1961 combinaba experiencia portuguesa con talento importado. Costa Pereira en la portería, Germano y Ángelo en defensa, y un ataque liderado por José Águas que marcó 14 goles en la competición. Era un equipo equilibrado que sabía defenderse y atacar con criterio.
El título de 1962 fue la confirmación. Final contra el Real Madrid de nuevo, esta vez en Ámsterdam. El Benfica ganó 5-3 en un partido espectacular donde Puskás marcó un hat-trick para el Madrid pero no fue suficiente. Eusébio anotó dos goles y se proclamó como la nueva estrella del fútbol europeo.
Béla Guttmann había construido un equipo capaz de ganar a cualquier rival. El técnico húngaro había llegado en 1959 con una filosofía ofensiva que transformó al Benfica. Dos títulos consecutivos validaron su método, pero el conflicto con la directiva terminó con su marcha y con una maldición que nadie tomó en serio hasta que empezó a cumplirse.
Eusébio: La Pantera Negra
Eusébio da Silva Ferreira llegó al Benfica desde Mozambique en 1960 y se convirtió en el mejor jugador del mundo durante la década de los sesenta. Su velocidad, su disparo y su capacidad goleadora lo convirtieron en referencia del fútbol europeo cuando Pelé dominaba en Sudamérica.
La historia del fichaje de Eusébio es digna de película. El Sporting de Lisboa también lo quería, pero el Benfica se adelantó con una operación secreta que incluyó esconder al joven mozambiqueño en un hotel hasta que se firmaron los papeles. Aquella jugada cambió la historia del fútbol portugués.
El estilo de Eusébio combinaba potencia física con elegancia técnica. Su disparo con la derecha era demoledor, capaz de batir a cualquier portero desde distancias imposibles. Pero también sabía regatear, asociarse con los compañeros y aparecer en los momentos decisivos. Era un delantero completo en una época donde los especialistas dominaban.
En la Champions League, Eusébio fue determinante. Los dos goles de la final de 1962 contra el Real Madrid establecieron su leyenda, pero sus actuaciones en eliminatorias fueron igualmente memorables. Frente al mejor portero, frente a la mejor defensa, Eusébio siempre encontraba la manera de marcar.
El Balón de Oro de 1965 reconoció lo que todos veían: Eusébio era el mejor jugador de Europa. Pero la maldición de Guttmann ya había comenzado a actuar. El Benfica perdió finales en 1963, 1965 y 1968, todas con Eusébio en el campo. La Pantera Negra nunca volvió a levantar la Copa de Europa.
El Mundial de 1966 en Inglaterra fue su escaparate global. Eusébio terminó como máximo goleador del torneo con 9 goles, llevando a Portugal al tercer puesto en su primera participación mundialista. Su partido contra Corea del Norte, remontando un 3-0 en contra con cuatro goles, sigue siendo una de las actuaciones individuales más recordadas de la historia de los Mundiales.
Eusébio permaneció en el Benfica hasta 1975, fiel a un club que le había dado todo. Su estatua preside la entrada del Estadio da Luz, recordatorio de una era donde el Benfica competía de igual a igual con los mejores de Europa.
La Maldición de Guttmann
Ocho finales perdidas desde 1962. La lista es devastadora: 1963 contra el Milan, 1965 contra el Inter, 1968 contra el Manchester United, 1988 contra el PSV, 1990 contra el Milan, 2013 contra el Chelsea (Europa League), 2014 contra el Sevilla (Europa League) y múltiples semifinales perdidas en Champions.
La maldición de Guttmann empezó como anécdota y se convirtió en obsesión. Cada vez que el Benfica llega a una final, la sombra del técnico húngaro aparece en los medios portugueses. Los jugadores intentan ignorarla, pero la historia pesa demasiado.
La final de 1968 contra el Manchester United fue especialmente dolorosa. El Benfica perdió 4-1 en la prórroga en Wembley, con Eusébio liderando un equipo que había llegado a la final con esperanzas de romper la maldición. Best, Charlton y Kidd destrozaron al equipo portugués en los minutos extra, confirmando que la profecía de Guttmann seguía vigente.
En 2013, cuando el Benfica perdió la final de la Europa League contra el Chelsea, habían pasado 51 años desde el último título europeo. La maldición seguía vigente. En 2014, otra final de Europa League perdida contra el Sevilla en los penaltis. El patrón se repetía sin que nadie pudiera romperlo.
El centenario de la maldición llegará en 2062. Quedan décadas para que el Benfica intente romperla, pero cada temporada que pasa sin título europeo refuerza la leyenda. Los aficionados más jóvenes nunca han visto al Benfica ganar en Europa. Los más veteranos recuerdan a Eusébio y esperan que alguien devuelva al club a la gloria que conocieron.
Mientras tanto, los dos títulos de 1961 y 1962 permanecen como único consuelo. El Benfica es parte de la historia de los ganadores de la Champions League, aunque hace más de sesenta años que no puede añadir un nuevo título a la vitrina.