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Madrid, 22 de mayo de 2010. El Inter de Mourinho acababa de ganar la Champions contra el Bayern de Van Gaal, y yo estaba en el Bernabéu viendo cómo un técnico portugués lograba lo que parecía imposible: un triplete con un club italiano que llevaba 45 años sin tocar la Orejona. Aquella noche entendí que el Inter no es simplemente el otro club de Milán. Es una institución que cuando decide competir en Europa, lo hace con una intensidad que pocos pueden igualar. Tres títulos de Champions League sitúan al Nerazzurri entre los grandes del continente.
El Inter comparte la ciudad con el Milan pero sus historias europeas son muy diferentes. Mientras los rossoneri acumulan siete títulos con regularidad, el Inter conquistó dos en los sesenta y luego desapareció del mapa europeo durante décadas. El regreso en 2010 fue tan espectacular como inesperado, y la final de 2025 contra el PSG demostró que el club vuelve a ser contendiente serio.
En este análisis recorro los tres títulos del Inter, el triplete de Mourinho que cambió la historia del club y la final de 2025 que terminó en la mayor goleada de la historia de las finales.
Los 3 Títulos del Inter de Milán
Los dos primeros títulos llegaron en la época dorada del fútbol italiano. 1964 y 1965, dos Copas de Europa consecutivas con Helenio Herrera en el banquillo y un equipo que definió el catenaccio como filosofía ganadora. Facchetti, Mazzola, Suárez. Nombres que resonaban en toda Europa.
La final de 1964 contra el Real Madrid fue especial. El Inter ganó 3-1 en Viena y rompió la hegemonía del club español que había dominado las primeras ediciones del torneo. Mazzola marcó dos goles y demostró que el fútbol italiano podía competir con los mejores sin renunciar a su identidad defensiva.
1965 trajo la confirmación. Final contra el Benfica de Eusébio en San Siro, victoria por 1-0 con gol de Jair. El Inter de Herrera había perfeccionado un sistema que frustraba a los rivales y aprovechaba cualquier error. Dos títulos consecutivos que pusieron al club en la cima de Europa.
Después vino el desierto. Cuarenta y cinco años sin final de Copa de Europa. El Inter ganaba ligas en Italia pero desaparecía en cuanto cruzaba las fronteras. Generaciones de jugadores pasaron por San Siro sin conocer la gloria europea. Hasta que llegó Mourinho.
El tercer título, en 2010, fue la culminación de un proyecto de dos años. Mourinho había heredado un equipo bueno y lo convirtió en imbatible. Samuel, Lúcio, Maicon, Cambiasso, Sneijder, Eto’o, Milito. Un equipo construido para ganar Europa que cumplió su objetivo con autoridad.
El Triplete de Mourinho en 2010
El PSG completó el triplete en 2024-25, convirtiéndose en el undécimo equipo de la historia en lograrlo. El Inter de Mourinho fue el quinto, y el único italiano hasta la fecha. Serie A, Copa Italia y Champions League en la misma temporada. Un logro que había eludido a generaciones de equipos italianos.
Lo que hizo Mourinho en el Inter fue extraordinario por el contexto. Llegó a un club que llevaba décadas sin competir seriamente en Europa y en dos temporadas lo transformó en campeón continental. El primer año ganó la liga. El segundo lo ganó todo. Su capacidad para motivar a jugadores veteranos como Zanetti, Samuel y Cambiasso fue tan importante como sus decisiones tácticas.
El camino a Madrid fue épico. Semifinal contra el Barcelona de Guardiola, el mejor equipo del mundo en ese momento. El Inter perdió 1-0 en el Camp Nou en la ida, pero la vuelta en San Siro fue una clase magistral de contención. Sneijder marcó y el Inter aguantó con diez jugadores tras la expulsión de Motta. La erupción del volcán islandés obligó al equipo a viajar en autobús, pero nada detuvo a Mourinho.
La semifinal contra el Barcelona definió el estilo de Mourinho. Un equipo que defendía con once jugadores, que esperaba su momento y que golpeaba con precisión quirúrgica. Los críticos hablaban de antifútbol, pero los resultados callaban cualquier objeción. El Barcelona de Messi, Xavi e Iniesta no pudo pasar. El Inter demostró que había más de una manera de ganar.
La final contra el Bayern fue más cómoda de lo esperado. Milito marcó los dos goles de una victoria que pudo ser más amplia. Mourinho celebró con la afición del Inter sabiendo que se marchaba al Real Madrid, pero aquella noche pertenecía a los nerazzurri. El técnico portugués había conseguido lo imposible.
Desde entonces, el Inter ha buscado repetir aquel éxito sin conseguirlo. Final perdida contra el Manchester City en 2023, final perdida contra el PSG en 2025. El club vuelve a ser competitivo en Europa pero el cuarto título se resiste.
La Final de 2025: El Día que No Fue
El PSG ganó su primera Champions League en 2025 derrotando al Inter de Milán 5-0 en la final de Múnich, la mayor goleada en la historia de las finales. Lautaro Martínez, el capitán del Inter, había declarado antes del partido que lo importante era hacer lo que les había traído hasta allí. El plan no funcionó.
El Inter llegaba a Múnich como aspirante legítimo. Había eliminado al Arsenal en cuartos y al Bayern en semifinales con un fútbol pragmático pero efectivo. Inzaghi había construido un equipo equilibrado alrededor de Lautaro y Barella, con una defensa que apenas concedía ocasiones. Nada de eso importó contra el PSG de Luis Enrique.
El planteamiento táctico del Inter fue demasiado conservador. Inzaghi quiso repetir la fórmula que había funcionado contra el Bayern: defender bajo y buscar transiciones. Pero el PSG no es el Bayern. Luis Enrique había preparado un partido de posesión y paciencia que asfixió al equipo italiano desde el primer minuto.
Désiré Doué, con 19 años, destrozó la defensa nerazzurra con dos goles y una asistencia. Dembélé añadió otros dos. El Inter no tuvo respuesta táctica ni anímica ante un rival que jugó el partido perfecto. Cinco goles encajados en una final de Champions es una cicatriz que tardará en sanar.
La derrota de Múnich duele especialmente porque el Inter había demostrado ser capaz de competir al máximo nivel. La final de 2023 contra el City se perdió 1-0 en un partido igualado. La de 2025 fue una humillación sin paliativos. El club deberá procesar ese golpe antes de volver a aspirar a la gloria europea que conoció en los sesenta y en 2010 con Mourinho. Mientras tanto, los tres títulos permanecen como recordatorio de lo que el Inter puede lograr cuando todo se alinea, como muestran los ganadores históricos de la Champions League.